Descubrid la elegancia de la ciudad de la moda, el prestigio de la ciudad de los negocios, el esplendor de su rostro escondido, el valor de sus monumentos, la gloria de su pasado y la apertura hacia el futuro. No olvidemos tampoco sus bellezas naturales y artísticas. Un itinerario turístico de la ciudad puede empezar sólo en la Catedral de Milán, verdadero corazón de la ciudad. Comenzada en el 1386, la Catedral representa un testimonio grandioso del gótico lombardo. Es una soberbia construcción de mármol con una riquísima floritura de estatuas (aprox. 3500), agujas, contrafuertes, arcos y pilas. Existe la posibilidad de visitar el techo, entre agujas y sugestivos panoramas de la ciudad. Siguiendo con nuestro paseo, nos encontramos en el castillo Sforzesco. Nacido como postación estratégica, sufrió innumerables transformaciones hasta convertirse en una suntuosa demora señorial. De aquí salieron los soldados para hacer frente a la Revolución del Pan, como se lee en "I Promessi Sposi" (famosísima obra de la Literatura tradicional italiana. N. del T.) Finalmente llegamos a la Basílica de San Ambrosio (en la plaza del mismo nombre), reina y madre de las iglesias lombardas. Fue consagrada en el 387 por San Ambrosio. En su interior se custodian monumentos, reliquias, joyas antiquísimas y obras de arte de 1600 años de románico lombardo.