Situada en la ladera del Vesuvio, sobre el espléndido declive que hace de marco al homónimo Golfo, Nápoles es una de las metrópolis más importantes del Sur de Italia. Aunque las circunstancias ligadas a su fundación sean oscuras e inciertas en muchos aspectos, la ciudad, seguramente de origen griego, entró en la órbita del poder romano durante el siglo IV a.d.C., conociendo un notable esplendor económico y cultural hasta los primeros siglos del Imperio. Nápoles ha heredado un riquísimo patrimonio arquitectónico y monumental con soberbios ejemplos de gótico y barroco. Entre los testimonios más interesantes, se señalan las Catacumbas de San Gennaro y de San Gaudioso, El Batisterio de San Giovani in Fonte, de época Constantiniana, el medieval Castel Nuovo, con su espléndido Arco del Triunfo, considerado una de las máximas expresiones del Renacimiento meridional italiano, la Catedral y las Iglesias de Santa Clara y San Lorenzo Maggiore.