La más grande entre las ciudades de Sicilia, es también el corazón cultural e histórico de la misma gracias a un extraordinario patrimonio artístico y arqueológico. La ciudad, cuyo nombre deriva del griego y significa "todo puerto", fue en realidad fundada por los Fenicios, probablemente en el siglo VIII A.C., se transforma en el siglo V en el más importante centro cartaginese en la isla; despues de la conquista romana y el dominio bizantino, bajo el control de los arabes, desembarcados en el 831, Palermo se convirtió en capital del emirato autónomo de Sicilia, y en uno de los imperios más frecuentados del Mediterraneo. En el período Normando la influencia bizantina transformó nuevamente la tendencia arquitectónica del centro como testimonio están la bellisima capilla Palatina y el "Duomo di Monreale". El aspecto actual de esta moderna metropoli del sur es sin embargo el de una ciudad fascinante y misteriosa, encerrada en el laberinto de las callejuelas arabes, en la magnificiencia de palacios y santuarios, en los tesoros del arte, en el encanto de los escenarios naturales y en el eterno valor de antiguas tradiciones artesanales y gastronómicas.